Si uno compara los suelos donde se asienta la población San José de la Dehesa con los terrenos de nuevas parcelaciones hacia la salida norte por la Ruta 45, se topa con dos mundos distintos en Ovalle. En el centro y el oriente de la ciudad, los sedimentos finos del río Limarí —limos y arcillas de baja plasticidad— dominan el perfil, mientras que hacia los sectores de Quebrada Seca o Villalón aparecen potentes depósitos aluviales con bolsones de arena suelta que, durante el terremoto de 2015, mostraron asentamientos repentinos que agrietaron varias viviendas. Esa heterogeneidad, típica de una cuenca con más de 120.000 habitantes y rodeada de cerros de la Cordillera de la Costa, es lo que vuelve indispensable un diseño cuidado cuando se proyecta mejorar el terreno. Las columnas de grava actúan como elementos de refuerzo vertical que compactan el suelo circundante y drenan el exceso de presión de poros durante un sismo, algo particularmente relevante en esta zona donde la aceleración sísmica efectiva supera los 0,30g. El equipo técnico local conoce bien la estratigrafía ovallina: sabe que a veces a solo tres metros de profundidad el perfil cambia de ripio cementado a arena limosa suelta, y que ignorar esa transición al calcular la malla de columnas puede significar asentamientos diferenciales inadmisibles en la estructura.
En los limos del Limarí, una columna de grava bien diseñada reduce asentamientos sísmicos hasta en un 60% respecto a un suelo sin tratar.
Aspectos locales
Un error que todavía vemos en Ovalle es tratar el diseño de columnas de grava como si fuera una simple sustitución de suelo, sin considerar el efecto de grupo ni el confinamiento lateral real que ofrece el terreno circundante. Algunas constructoras copian mallas estándar de proyectos en Santiago o La Serena y se encuentran con que, en los limos orgánicos que aparecen cerca de las vegas del río Grande, la columna se abulta en la base o el bulbo de grava no se forma de manera simétrica. El riesgo no es solo un asentamiento mayor al calculado: en un sismo como el de Illapel 2015, una columna mal confinada puede perder alineación vertical y transferir momentos no previstos a la fundación superficial, generando fisuras en losas o descensos diferenciales que comprometen las instalaciones sanitarias. Otro punto crítico es el drenaje: si no se verifica que la permeabilidad de la grava sea al menos diez veces superior a la del suelo receptor, el exceso de presión de poros durante el sismo no se disipa a tiempo y la mejora sísmica se anula. En Ovalle, con napas freáticas fluctuantes según la temporada de riego, ese detalle hidráulico define la diferencia entre un edificio que pasa el sismo sin daños y uno que requiere recalce a los pocos años.
Normas de referencia
NCh433.Of1996 Mod. 2012 – Diseño sísmico de edificios (zona sísmica 3, suelo tipo D/E), NCh1508:2014 – Geotecnia – Estudio de mecánica de suelos, NCh 165 – Standard Test Method for Prebored Pressuremeter Testing in Soils, FHWA-NHI-10-016 – Improvement Methods (columnas de grava y vibrosustitución), EN 14731:2004 – Execution of special geotechnical works – Ground treatment by deep vibration
Preguntas más comunes
¿En qué tipo de suelos de Ovalle se recomiendan las columnas de grava?
En Ovalle se recomiendan especialmente en los limos blandos y arenas limosas sueltas que aparecen en la cuenca del río Limarí, sobre todo en sectores como el centro-oriente y las cercanías de las vegas del río Grande. También son efectivas en depósitos aluviales con bolsones de arena suelta hacia la periferia norte y poniente de la ciudad, donde el riesgo de asentamiento sísmico es mayor.
¿Cuánto cuesta un diseño de columnas de grava para un proyecto en Ovalle?
El diseño completo, que incluye campaña de exploración, análisis geotécnico, modelación de la malla y especificaciones técnicas, tiene un costo que varía entre $750.000 y $2.763.000, dependiendo de la extensión del terreno, la cantidad de sondajes requeridos y la complejidad del perfil estratigráfico en la zona específica de Ovalle.
¿Las columnas de grava reemplazan la necesidad de una fundación profunda en Ovalle?
En muchos casos sí, y esa es justamente una de sus ventajas. En Ovalle, donde los estratos competentes aparecen a veces a más de 10 metros de profundidad, una malla de columnas de grava bien diseñada permite apoyar fundaciones superficiales como zapatas o losas, evitando el costo de pilotes de gran longitud. Sin embargo, la decisión final depende del nivel de cargas y de la tolerancia al asentamiento de la estructura.